sábado, 25 de enero de 2014

Guía para asesinar una relación.

Formulemos el siguiente caso hipotético. Usted lleva x tiempo saliendo con alguien, pero está cansado de su relación. Cada vez que esta persona lo/a busca, lo/a llama o se encuentran, para usted es un verdadero calvario. Las razones pueden ser muy diversas, por ejemplo que usted ya tiene su arrocito en bajo por ahí, que sus expectativas de vida no son las mismas de su pareja, o simplemente que la cosa no dio para más. Si este es su caso, en este post le daré algunos consejos bastante útiles para asesinar su relación con total éxito. Si los sigue religiosamente, le aseguro que en menos de un mes volverá con felicidad al “mercado del usado”.


500 Days of Summer.

1. Gente melosa, gente peligrosa.

Cada vez que esté con su pareja, conviértase en la versión chibcha de Barney y Hello Kitty juntos. Háblele chiquito, es decir, como le hablaría a un bebé o a su mascota. Si le es muy difícil, empiece con un apodo “cariñoso”, preferiblemente refiriéndose a algún animal, y siempre con diminutivo. Aquí le tengo unas ideas: “papi/mami”, “reinita”, “príncipito”, “osito/a”, “gatito/a”, “patito/a”, “perrito/a”, “zorrito/a”, etc. 

Dígale que de ahora en adelante van a celebrar meses de novios (awww, que tierno), y la próxima vez que cumplan mesecitos, vaya a la miscelánea más cercana y compre la tarjeta más ñeque que consiga, recuerde que entre más grande sea, mejor (para que la pegue en su cuarto, se le va a ver divino). Si combina esta tarjeta con el muñeco de peluche y el chocolate marca gato está hecho/a. Por favor, consiga el matacho más inmundo que pueda. 

Ahora, complemente esto con imágenes cursis de Facebook que deberá poner en el muro de su novia/o todos los santos días, bien fáciles son de conseguir, y/o con canciones bien perratas, busque en google "canciones de amor" para inspirarse. Acto seguido, añádales poesía barata “de su inspiración” (preferible que se note a leguas que usted no escribió eso).  

Deje la pena de demostrar su amor en la calle. Vuélvase todo un pulpo. Abrácela/o todo el tiempo, bésela/o, tóquele sus partes nobles, y no se sorprenda si en más de una ocasión les gritan: “¡páguele motel!”

Si esto no es suficiente para que su pareja le mande a su casa una serenata en moto, es porque el individuo en cuestión es igual de guiso/a que usted. Rehabilítese.

2. Sea el ser más intenso sobre la faz de la tierra.

Llame a su “peor es nada” cada cinco minutos, y por supuesto para hablar de cosas intrascendentes. Frases como “¿qué haces?”, “te extraño”, o “¿por qué no me has llamado?” le serán de gran ayuda. En sus llamadas póngase en modo meloso o peleón, como sumercé prefiera, ya hablaremos de lo último más adelante. También se vale mandarle mensajes de texto cada veinte segundos y enojarse cuando no le responda a la misma velocidad, o si su economía lo permite, usar Whatsapp para este fin (lo mejor es que hasta más barato le sale).

Exíjale que se vean TODOS los santos días, aun cuando tanto sus actividades como las de su pareja no se lo permitan. Acompáñelo/a a todas partes, a hacer popó, a sacar al perro, hasta a la cita con el psiquiatra, a quien de seguro su pareja a estas alturas habrá empezado a ver. Eso sí, procure que cada vez que se vean hagan lo mismo, siempre, tomar y tirar es una buena opción. Esa mezcla soporífera entre rutina e intensidad mata relaciones a la velocidad del rayo.

Si esto no funciona, entonces su novia/o es una/un intensa/o de lo peor, y seguramente eso es lo que a usted le tiene harto/a.

3. Vuélvase stalker profesional.

Es bien sabido por todos que las redes sociales son caldo de cultivo para los acosadores, pues a través de estas se conocen la vida, obra y milagros de prácticamente todo el mundo. En ese orden de ideas, usted deberá “pedirle respetuosamente” a la cosa esa que le dé las claves de absolutamente todo: Facebook, Twitter, Instagram, Hotmail, todo. Hágale show si se niega, y acto seguido, hackéela/o. Asegúrese de revisar todo el tiempo la vida virtual de su novio/a, y de hacérselo saber. Violentar la privacidad e intimidad de su pareja será su boleto seguro a la soltería, y agradezca si de paso no le mandan de paseo a Sibaté.

4. Oficina de peleas y reclamos.

Todos los anteriores pasos serían débiles sin este que es bastante divertido… de ver, porque vivirlo es un martirio.

Búsquele a su novio/a pelea por todo. Desate una tormenta en un vaso de agua cada vez que pueda. Si ya siguió los pasos anteriores, encontrar un motivo no le será difícil. “No me pones la suficiente atención (tengo una vida, cosa que al parecer usted no tiene)”, “has cambiado mucho” (pues claro, si usted se volvió un fastidio, ¿qué esperaba acaso?), “no te gusta besarme delante de la gente”, “¿dónde están el peluche y la tarjeta que te regalé? (en el basurero de doña Juana)”, “ya no le das like a lo que publico en tu muro (pero a ver, solo me publica estupideces)”, “no te importa nada de lo que te digo, me dejas en visto y nunca me respondes (me mandó el mensaje hace dos minutos, joder)”, en fin.

Célele hasta con la familia. Cuando le vea hablando en la calle con alguien, haga show delante de esa persona (que seguramente se quedará pensando en qué problema mental tiene usted). Cada vez que alguien del sexo opuesto le escriba en Facebook hágale un espectáculo digno de culebrón y diga frases insultantes como “¿quién es esa perra/ese HP?”. Peor aún, escríbales a todas/os las/os amiguitas/os del susodicho que están poniendo en peligro su relación, que apela a su entendimiento para que ellas/os mismas/os decidan no volver a cruzar palabra con él/ella. Eso sí, no se le haga extraño que le manden a tomar Valium.

Haga esto por teléfono, por redes sociales (si es en el muro para que todos lo vean, mejor) y ¡de frente!

Avergüence a su pareja en público. Hay una dinámica para hacerlo que le será muy fácil de ejecutar. Digamos que su novio/a le reclama (con justa razón) por teléfono que usted se haya metido en su correo electrónico sin su permiso. Concrete una cita con él/ella para verse en el lugar más concurrido posible y conversar sobre el asunto. Si le es posible, tómese unos cuantos aguardientes antes, para que se le quite la pena y de paso para que llegue a su cita con un sexy aliento etílico que hará que su pareja se muera por besarle (si, como no). Estando ahí, grite, llore y patalee. Para que la escena le salga más natural, le recomiendo que tome clases con Itatí Cantoral en su famoso papel de Soraya Montenegro, busque en YouTube la escena de “maldita lisiada” y sabrá exactamente lo que tiene que hacer. Si le salen los alaridos igualitos a los de Soraya y su pareja no le manda de una patada en el trasero a Pekín, es porque le tiene lástima, y en ese caso lo lamento por usted, porque la lástima es el peor sentimiento que puede producir un ser humano.

5. Pórtese como una mierda.

Comience por mentir, pero no de una forma sutil. Mienta como si nunca lo hubiese hecho en la vida, para que a su pareja le quede claro que usted le está tomando por imbécil.

Señálele todo el tiempo sus fallos, sean ciertos o no. Pero no lo haga amablemente. Sea lo más hiriente que pueda. Hágale sentir que es menos que una piltrafa todo el tiempo. Para mayor efectividad pásele sus otras conquistas por la cara.

En la cama sea egoísta y desconsiderado/a. Haga de cuenta que no ha visto a alguien del sexo opuesto en veinte años y pídaselo todo el tiempo, hasta en el funeral de su abuelita. Ya cuando estén en la cuestión, si es hombre piense en todos sus encuentros sexuales como si fuesen un quickie; no se ponga en el plan de precalentamiento, métaselo por un ladito, véngase en cinco minutos (o finja) y póngase a roncar. Si es mujer no mueva un solo dedo, deje que todo lo haga su pareja, adopte la posición de "la vaca muerta" y ni se moleste en fingir que lo disfrutó. 

Ignórele. Deje de buscarle, de escribirle y de llamarle. No le conteste el teléfono, o si le contesta, dígale que está muy ocupado/a y que le llamará más tarde, pero nunca lo haga. Cada vez que le escriba por Facebook déjele en visto y no le responda (o vea el mensaje pero márquelo como no leído). Si se encuentran en algún lugar por casualidad, aduzca que tiene muchas cosas que hacer y no prolongue el encuentro más de 10 minutos.

Si después de un tiempo el tipo/la vieja no entiende el mensaje, es porque tiene un severo problema de autoestima. Entonces aconséjele de una manera sutil que consulte con un psicólogo y regálele una pastilla de Ubicatex que le saque del país de las maravillas en el que anda. Más claro que el agua no puede ser.

Conclusión y aclaración:

Si después de haber hecho todo lo anterior esa pobre persona no capta que lo que usted busca es aburrirle a como dé lugar, haga lo que debió haber hecho desde el principio. Tenga las pelotas/los ovarios bien puestos en su sitio y háblele claro, dígale EN SU CARA, jamás por teléfono y menos por redes sociales o correo electrónico, que no quiere seguir manteniendo esa relación. Tenga muy claro qué es lo que quiere, porque es muy probable que cuando le extrañe y quiera volver, el otro no quiera saber nada de usted. Cítele en un sitio discreto y exponga de manera concisa sus razones para terminar el vínculo, y espere su reacción, pero sea muy incisivo/a en decirle que no quiere continuar a su lado, no vaya a ser que le coja por el lado débil y le haga tambalear. Por favor, NO siga mis anteriores consejos, no haga a otros lo que no le gustaría que le hicieran, no le haga perder su tiempo ni le amargue la vida pendejamente a alguien que tal vez ni tiene la culpa de que usted ya no le quiera.

Ahora, si lo que quiere es conservar su relación, ¡no siga ninguno de mis consejos y asunto arreglado!

Ya que leyeron este chorrero, coméntenme sus experiencias respecto a esto. Si se me quedó alguna cosa sin mencionar, háganmelo saber por este medio, o por donde se les dé la gana.

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martes, 7 de enero de 2014

Au revoir, 2013.


Antes de hablarles de psycho freaks, gente imbécil, música, política, economía, filosofía barata y demás cosas que se me van ocurriendo en el momento, quisiera que me acompañaran a hacer el recuento del año que pasó. No encontrarán acá las noticias más significativas del 2013, para eso vayan a algún portal importante de noticias, pues de seguro han de conocer muchos. Lo que si encontrarán es, en exclusiva, anécdotas y cosas que le ocurrieron mes a mes a alguien normal en este año, alguien como cualquiera de ustedes, sin ínfulas de Kim Kardashian (ewww!).

Enero

Fue un comienzo difícil, pues a finales de este mes y en menos de una semana perdí muchas cosas que me eran valiosas. Renuncié a mi trabajo porque supuestamente iba a comenzar la universidad, pero no pude estudiar por falta de dinero, como quien dice me quedé sin el pan y sin el queso. A raíz de esto, se tensionaron un poco las relaciones con mi familia. Como si esto fuera poco, mi novio de la época me echó, y fue tenaz aunque eso ya era la crónica de una muerte anunciada. A todas estas, ya puedo decir sin temor a equivocarme que ya llevo un año sin novio, y todavía no ando desesperada en busca de uno, cosa que es rara en mí, pero me gusta. Y tras del hecho, me robaron el celular de la forma más pendeja posible, ¿así o más salada?

Febrero

Al ver el panorama tan negro, decidí auto exiliarme y pasar una temporada en Venezuela visitando a mi gran amiga, a quien llamaremos La Negra. Monté en avión, y después de 24 largos años por fin conocí el mar. Es curioso, no conozco el mar de Colombia, pero si el de la "hermana república bolivariana". Y me tiré el paseo porque me enfermé, joder. Pero a pesar de ello, la pasé del carajo en ese mes, aprendí mucho sobre carros (no sabía un carajo) y aterricé en muchas cosas importantes que al estar aquí no valoraba tanto: mi mamá y mis hijas. Además, me pateé en vivo y en directo la muerte de Chávez, y me di cuenta por enésima vez cuan parcializados son los medios colombianos, pues la situación en el vecino país no es para nada como nos la cuentan acá, al menos no como la viví estando allá. Lo único maluco fue que en Cúcuta de regreso me robaron mi cámara profesional. 

Marzo

De vuelta a la realidad. Pensaba quedarme en Venezuela hasta inicios de abril, pero una situación en mi casa me obligó a regresar antes. Una de las desventajas de ser mayor de edad en el momento que ya no sirve para nada, es tener que hacer cosas que uno no quisiera hacer, por ejemplo, firmar las escrituras de la venta de la casa donde uno pasó los mejores años de su vida al lado de sus padres. Es decirle adiós definitivamente a todos los recuerdos, mandar al diablo seis años de tu vida, quedarte solo con fotografías y memorias... 

Abril

Happy Birthday to me! Este mes estuvo marcado por la llegada a mi vida de alguien del pasado y su pronta despedida. Además porque quitamos la alfombra horrible del apartamento y pusimos piso bonito.

Mayo

En este mes me confirmarían que volvería a estudiar, cosa que cambió totalmente el panorama. A ponerme juiciosa a hacer las vueltas para volver a la universidad.

Junio

Aquí mi mamá junto con una amiga suya se puso las pilas y puso en marcha su negocio. Como yo andaba desprogramada, me iba a ayudarles y de paso trabajaba en mis propios proyectos, de los cuales luego les contaré.

Julio

Llegó La Negra de Venezuela y nos pusimos de ruana Girardot y Bogotá. Nos pasaron un montón de cosas, pero lo que sucede acá, acá se queda. De resto, me la pasé descansando y recargando baterías para volver a la U.

Agosto/Octubre

Back to school! Agrupo estos meses en un solo párrafo porque prácticamente fueron la misma cosa desde que entré a estudiar: de la casa a la universidad y de la universidad a la casa. Adiós dormir hasta tarde, adiós vida social, adiós fines de semana de pereza... A meterle la ficha a las entregas y al terminar a las 3 am (porque siempre dejo todo para última hora, debo reconocerlo) seguir derecho para llegar a clase de 7. Y en ese corre corre estuve todo el tiempo. Ahora, si me di mis periodos de "esparcimiento", especialmente en Halloween cuando me disfracé del Chómpiras y de Daria. Las fotos mejor las dejamos para otra ocasión.

Noviembre

Nació mi sobrina Elizabeth, la hija de mi mejor amiga. Y terminé la universidad con uno de los mejores promedios que he tenido en mi carrera. No voy a negar que estuve muchas veces a punto de tirar la toalla, pero al final comprendí que esos esfuerzos extras que a veces de ñoñez se hacen bien valen la pena. Gracias a mi promedio me aprobaron la solicitud de doble programa, así que ahora soy aspirante a maestra en artes plásticas e historiadora del arte. Disculparán la cursilería, pero es bonito ver como los sueños que uno creía perdidos regresan. 

Diciembre

Seguí como todos los años vomitándome en la navidad. Y no viajé.

Querido 2014: te recomiendo especialmente que si vas a seguir mandándome mierda, que al menos esta huela de mejor manera y sepa mejor que la del año pasado. Yo veré.



No quería despedir el año sin antes agradecerle a todos los que siguen religiosamente este blog, a pesar de mi falta de constancia al escribir. Prometo que lo haré más seguido en 2014 y tendrán muchos posts para que sigan regurgitando, hasta de pronto les cuente con más detalle algunos puntos que toco por encima en este post. 

Ahora si, au revoir, 2013!

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martes, 24 de diciembre de 2013

¡Odio la navidad! (Christmas resistance)

Antes que nada, debo decir que no es mi intención faltarle al respeto a quienes disfrutan la navidad, pero que así como respeto profundamente sus creencias, espero lo mismo de su parte.


Muchos de los que me conocen saben que no me gusta la navidad, me han visto miles de veces publicarlo o hacer mala cara cuando veo que desde finales de octubre empiezan a decorar en todas partes. Pero muy pocos saben por qué, aquí me permito explicarlo, a quien le interese.


Dice la canción: “llegó diciembre con su alegría, mes de parranda y animación”. Para mucha más gente de la que se piensa, entre quienes me incluyo, diciembre es todo, menos alegría, parranda o animación. Y no necesariamente porque estamos solos en este mes, o nos creemos irreverentes, o somos rebeldes sin causa que nos vendemos al primer plato de buñuelos, o porque la falta de creencia en un Dios le quite todo el significado a estas fechas. Aunque estas puedan ser razones válidas, no nos gusta la navidad por otros motivos mucho más importantes que esos (para nosotros son importantes, que no lo sean para ustedes no es nuestro problema), y antes de criticarnos por no unirnos a la algarabía general, creo que estos argumentos deberían ser conocidos, a pesar de no ser compartidos.

La música decembrina.

Recuerdo mucho que el año pasado cuando trabajaba en un conocido almacén de la ciudad, desde el 16 de diciembre como hasta el 1 de enero ponían solo música de navidad. Y mientras mis compañeros de trabajo e infortunio estaban felices de la vida, yo sufría ante el panorama de aguantarme esa vaina durante ocho horas diarias. Debo decirlo, el chucu-chucu que tanto gusta en las familias colombianas me parece detestable desde siempre. Grupos como Los 50 de Joselito, Los Corraleros de Majagual, Los Hispanos y demás “engalanan” las fiestas navideñas, y a mí me dan ganas de que se me exploten los oídos. Además, me ponen en la infrahumana tarea de bailar sus canciones, cuando un mosquito de finca se mueve más que yo.

Por otro lado, en los últimos años le he agarrado particular aversión a los villancicos. Todos los años cantamos retahílas ininteligibles pero no tenemos idea de qué significan, ¿o alguno de ustedes sabe qué carajos quiere decir Tutaina, o Antón Tiruliruliru? Ahora, si hay algo peor que los villancicos, son los villancicos cantados por niños, con pajaritos de fondo. Para mí es una tortura escuchar a estos impúberes balbucear aquellas tonadas que ni ellos mismos entienden.

Las peloteras.

Usted quiere pasear tranquilo por las calles de su ciudad, pero se encuentra con ríos y ríos de gente ávida de comprar, o de ver las lucecitas (que hasta bonitas son), o de lo que sea. Bogotá en diciembre se pone peor que Transmilenio, aunque con algo más de aire. Y lo siento, pero si la gente me molesta per se, en navidad no me dan ganas ni de salir de mi casa ante semejante panorama.

Ni hablar de desearle una feliz navidad a mis amigos (algo que por razones que encontrará más abajo dejé de hacer hace mucho), porque el hecho de transportarse de un lugar a otro el 24 de diciembre es todo un desafío, así usted tenga carro; y si lo que se desea es evitarse la fatiga y solo llamar al amigo en cuestión, mejor dejarlo para el 25 o hacerlo más temprano, pues a las 12 de la noche del 24 todas las líneas están congestionadas.

El desmedido consumismo.

Siempre en navidad uno ve a la gente (sobre todo a los padres de niños pequeños) desgañitándose consiguiéndole regalos a Raimundo y todo el mundo. Dependiendo de sus posibilidades, usted los ve el 24 regalando hasta lo que no tienen, botando la plata a diestra y siniestra. Ahora, esto no es malo por sí mismo, hasta provechoso es. Lo malo es cuando lo hacen para congraciarse con todos, como si eso fuese lo único que uno les puede ofrecer a los demás. Además de plata, simbolizada en regalos, también uno debería compartir tiempo, cariño, otras cosas con la familia, y no solamente en navidad, como si fuese una alerta.

El consumismo no solo se ve en los regalos, sino en ostentosas cenas y decoraciones. Recuerden que Jesús era pobre, no se hagan los ricos en estas fiestas.

La hipocresía familiar.

Creo que el hecho de ser familia no obliga a que uno le caiga bien a todo el mundo, cosa que está bien. Lo maluco es cuando uno sabe que orgullosamente es la oveja negra de la familia, el miembro incómodo que llaman, pero en navidad todo cambia de manera casi mágica. Como si uno no supiera que detrás de cada sonrisita, de cada gesto amable, se esconde un profundo desprecio hacia quien uno es. Como si uno no se diera cuenta que detrás del “feliz navidad” está un “¿por qué me tengo que aguantar a esta imbécil?”. Todo sería más sencillo si ni siquiera se molestaran en fingir, si lo dejaran a uno tranquilo en su rincón, observando en silencio la interacción familiar. Ojo, no estoy hablando de mi propia familia, pero si a alguien le cae el guante…

A pesar de todas estas cosas, aun cuando todo esto me molestara, todavía seguía disfrutando la navidad, pero todo cambió hace exactamente ocho años.

Todos los motivos anteriores son estupideces comparados con lo que narraré a continuación. A las 9 de la noche del 24 de diciembre de 2005 me encontraba tranquila en el computador de la casa de mi abuela poniendo música, a pesar de que mi padre se encontraba grave en una clínica. En ese momento llegó uno de mis tíos, y me dio la siguiente noticia: “tu papá se puso muy grave, tu papá se murió”. Hace exactamente ocho años murió la persona que más amaba en el mundo, la más importante en mi vida. Por eso, mientras para muchas personas la navidad simboliza el nacimiento de Jesús y esta es una época de recogimiento, de unión familiar y de felicidad; para mí no es más que un nuevo aniversario luctuoso de mi papá, una fecha que me recuerda con toda contundencia que él ya no está conmigo, un día en el que cada año lo extraño más. 

Por esta sencilla razón detesto con toda mi alma la navidad. El resto de cosas me fastidian porque me recuerdan mi propio duelo.

A pesar de eso, les deseo feliz navidad, y que se los coma el Grinch.

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jueves, 19 de diciembre de 2013

Disney nos jodió la vida.

Es verdad que agentes externos como la literatura, la televisión, la publicidad, el cine y las revistas tienen algo en común en cuanto a qué somos como mujeres. Se nos presenta a menudo como las pobres muchachitas desvalidas que necesitamos a un hombre para que nos salve del mundo, o de nosotras mismas. Nos vemos por lo general como niñas en cuerpo de adultas, sumisas, desprotegidas, ávidas de cariño y atención, así seamos independientes en el ámbito económico y hagamos más dinero que ellos. Disney no escapa a esa lógica, y mucho se ha dicho acerca de la tremenda influencia que sus películas han tenido sobre la configuración de los roles de hombres y mujeres en la sociedad. Ahora bien, no es mi intención afirmar que las niñas y las mujeres somos tan estúpidas que al ver que la protagonista de cierto filme hace determinadas cosas (o deja de hacerlas) la vamos a imitar sin el mínimo razonamiento sobre si su comportamiento nos conviene o no, porque eso sería perpetuar la estigmatización que la industria del entretenimiento hace sobre nosotras. Tampoco pretendo satanizar a Disney porque si, Mérida y Mulan no me lo permitirían. Lo que si busco es generar una reflexión a partir de cinco casos específicos que hemos visto en las princesitas de esta compañía y preguntarme qué nos han enseñado y cómo eso ha influido en nuestro accionar como mujeres y en una relación sentimental. Además, y como entremés, me he permitido reescribir esas historias (por favor, no me tomen tan en serio), a fin de que sean más equitativas con nosotras.

La Bella Durmiente (1959)


Sinopsis. A la fiesta de bautizo de la princesa del reino, llega la bruja envenenada porque no la invitaron al convite. Entonces, profiere un hechizo sobre la niña: cuando cumpla dieciséis años, se pinchará con una rueca y morirá. El rey, temeroso, le propone que en vez de que muera, caiga en un sueño profundo (en coma que llaman), la bruja accede. En efecto, la chica a sus dieciséis se pincha con la rueca y se queda dormida, junto con todos los habitantes del castillo. Después de muchas peripecias, el príncipe la encuentra, la besa, la despierta y se casan.

¿Qué nos enseñó? Básico, a no hacer nada. Si quiere encontrar el amor, simplemente enciérrese en la torre más alta del castillo y espere a que llegue a usted. Lo malo es que si usted se limita a eso, lo más probable es que el tipo ni se dé por enterado de su existencia, y cuando usted se dé cuenta, habrán pasado los años y estará tejiendo carpetas y patines para sus sobrinos con su mamá.

Cómo reescribimos esta historia.
En efecto, la chica se queda dormida, pero no la despierta el príncipe sino un agente externo. Puede ser que la rueca le caiga en la cabeza o la picadura de un mosquito, como en Kill Bill. Sale del castillo y se encuentra con el príncipe en el bosque. Se cuadran y al cabo de un tiempo se casan, tienen dos hijos y un gato.

Cenicienta (1950)


Sinopsis. La chica queda huérfana de madre siendo una niña. El padre preocupado, lleva a su casa a una mujer a quien convierte en su esposa y sus dos hijas. El padre muere al poco tiempo y a partir de ese momento, la madrastra y sus hermanastras la tratan peor que a una sirvienta, ganándose el apodo de Cenicienta. Pasan los años y el príncipe del reino está buscando esposa, por lo que sus padres organizan una fiesta. Cenicienta quiere ir, por obvias razones su madrastra hace todo para que no vaya. La señora y sus hijas van a la mentada fiesta y cuando se han ido, llega el hada madrina y convierte a nuestra heroína en una vieja divina, que deja flechado al príncipe. Bailan toda la noche hasta que se rompe el hechizo. Esta loca sale corriendo y en su huida deja botada una zapatilla de cristal. El príncipe busca por todos lados a la chica a quien le quede la zapatilla, hasta que la encuentra. Y como en todas las películas de princesitas, se casan y viven felices por siempre.

¿Qué nos enseñó? Lo único que tiene que hacer para liberarse de su vida horrible y su odiosa familia es ponerse divina e ir a alguna fiesta de ricos donde alguno de ellos se fijará en usted y le pedirá que se casen. Ahora, esto no pasa en la vida real. Usted puede ir a la dichosa fiesta y levantarse a un gomelo de esos (o a varios), pero tenga por seguro que si lo único que tiene por ofrecer es una cara bonita, a lo máximo que llegará con ese sujeto será a un one night stand, donde al final ni siquiera se tomará la molestia de pedirle el teléfono. Chicas, no todo en la vida es una cara y un cuerpo envidiables, hay que cultivarnos intelectual y espiritualmente.

Cómo reescribimos esta historia. Cenicienta vive de la patada por cuenta de su familia, pero al príncipe no es que le vaya mejor. Tanto él como ella salen de sus casas a estudiar y trabajar, mejor dicho, se independizan. Se encuentran en la universidad, se enamoran, se casan luego de graduarse y tienen dos hijos y un gato.

Blancanieves (1937)


Sinopsis. Blancanieves es la chica más bonita del reino, tanto, que su madrastra tiene envidia de ella. Por eso, hace que un cazador se la lleve al bosque y la mate, trayendo como prueba del crimen su corazón. El tipo no es capaz de hacerlo, la deja ir y le lleva a la reina el corazón de un cerdo. En su huida, Blancanieves encuentra la casa de siete enanos, los tipos la dejan quedar con la condición de que haga todas las labores domésticas. Un día, la reina se da cuenta de que la muchachita no se murió, va a la casa de los enanos disfrazada de anciana decrépita y le da una manzana envenenada. La chica no muere sino que cae en un sueño profundo (¿se les hace conocido?) que es roto por un príncipe cuando la besa. Se casan y viven felices por siempre.

¿Qué nos enseñó? Tres cosas fundamentales. Primero, la belleza atrae la envidia de otras mujeres, en nuestros tiempos es probable que no te ofrezcan una manzana envenenada, pero si te podrían llegar a tirar ácido en la cara. Segundo, que los hombres trabajan y las mujeres deben quedarse en casa haciendo oficio. Y finalmente, que necesitas de un hombre para que te solucione la vida, en este caso, para que te la devuelva. Reconozco que el primer caso no está errado del todo, solo basta con ver la prensa roja para darse cuenta de ello. Pero en pleno siglo XXI la concepción de los roles en una pareja y del desvalimiento de las mujeres debe cambiar, tiene que cambiar.

Cómo reescribimos esta historia. Blancanieves sale del palacio porque su madrastra la quiere matar, no por ser bonita, sino por la herencia del padre. Ella llega a la casa de los enanos, pero establece las reglas del juego desde un principio: ella se va con los enanos a trabajar todas las mañanas, y por las tardes se reparten entre todos los oficios de la casa. Encuentran en la mina diamantes, se vuelven ricos y llegan a tener su propio reino, donde Blancanieves es reina y los enanos son sus ministros. Así puede enfrentar a su madrastra, quien ha perdido su belleza, y ganar para si su reino. Se reencuentra con el cazador, se casan, tienen dos hijos y un gato.

Si no les gusta mi historia, aquí les va otra reinterpretación:


La Sirenita (1989)


Sinopsis. Ariel, la hija del rey del mar, está aburrida con su condición de sirena y quiere convertirse en humana. Esto es catalizado cuando conoce a Eric quien cae al mar luego de que su barco naufragara. La chica queda embobada con el galán y le canta una canción, cuidándose de no ser vista por él al despertar. A raíz de esto, Ariel va donde la bruja malvada para que la vuelva humana. La bruja accede, pero a cambio le pide su voz. La princesa se queda durante tres días donde su galán, solo para darse cuenta que el tipo se va a casar con otra, que no es más que la bruja malvada quien se está haciendo pasar por ella gracias a su voz. Al final, se dan cuenta de esto, Eric reconoce a Ariel y se casan.

¿Qué nos enseñó? Para estar con el hombre que ama, usted debe dejar atrás su familia, sus talentos y su esencia. Mejor dicho, convertirse en la mujer perfecta… para un misógino, porque eso es precisamente lo que esta clase de especímenes esperan que usted haga. Hágalo y prepárese para comer mierda por el resto de su vida, o hasta que el tipo se aburra de usted y la deje.

Cómo reescribimos esta historia. Ariel y Eric se dan cuenta de sus diferencias y tratan de adaptarse el uno al otro en la justa medida. Simple. Es cierto que en una relación de pareja ambas partes tienen que ceder, pero las mujeres no tienen que hacerlo todo por el vínculo. No tenemos por qué cambiar todo lo que somos, hasta desaparecer, porque un hombre se fije en nosotras o por retenerlo a nuestro lado. Qué bonito que nos quieran por quienes somos de verdad, no por una máscara que al final se cae y se rompe en mil pedazos.

La Bella y La Bestia (1991)


Sinopsis. Bella es la mamacita del pueblo, que acepta alojarse en el castillo de una bestia peluda a cambio de la libertad de su padre, una especie de intercambio humanitario. La bestia en cuestión es en realidad un príncipe encantado, que para romper el hechizo debe ganarse el amor de una mujer bonita antes de que caiga el último pétalo de una rosa. Al final, el hechizo se rompe y este par se casan.

¿Qué nos enseñó? Que no importan las apariencias, pues la verdadera belleza está en el interior… claro, a menos que seas mujer. Y que con amor y paciencia hasta el cromañón más acérrimo puede convertirse en un caballero. No sé por qué, pero a las viejas nos gusta rehabilitar gamines. Nos decimos todo el tiempo, “yo lo puedo cambiar”, vaya pajazo mental. Eso que lo digan las miles de mujeres maltratadas física y psicológicamente por sus parejas, a ver si es cierto.

Cómo reescribimos esta historia. Reconozcamos primero una cosa en la Bella original. A la vieja le gusta leer, es culta e inteligente. Pero sumémosle un elemento adicional. Volvámosla más fea que Betty y metámosla en el castillo con la bestia esa, a ver si es cierto que las apariencias no importan. Y que se maten entre ellos, a ver qué pasa. El final lo dejo a criterio de ustedes, ustedes verán si el verdadero amor los vuelve bonitos o se quedan como la versión Disney de Shrek y Fiona. 

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

El manifiesto de un miserable blog.

Nadie me lo ha pedido, pero con este pequeño post les describo mi blog, al que quiero como se quiere a un hijo bobo.


Radio Miseria nace a mediados de 2012 a partir del blog de un amigo mío (La Fiebre de las Cabañas, de Luis Carlos Ávila) y de una necesidad personal por contar historias de mi vida cotidiana con las que cualquiera se pudiese identificar, algo así como la canción que usted escucha por ahí e inmediatamente piensa: "oiga, a mí también me ha pasado esto". 

A raíz de mis experiencias propias (y un poco de lo que le pasa a la gente con la que convivo a diario) siempre me surgen una serie de interrogantes. Me pregunto por qué pasan algunas cosas y si estas afectan negativamente algo cómo podrían ser solucionadas. No pretendo responder a través del blog estos cuestionamientos pero si planteármelos y ponérselos sobre la mesa a los demás, que ellos mismos de cierto modo mediten mis inquietudes y también empiecen a hacer las propias, cosa que, quiero creer, hace la gente que me lee (y la que no también).

Ahora, ¿qué carajos escribo en este espacio? La respuesta es simple. Estupideces de todo tipo que por alguna razón a la gente le gustan. Pero al mismo tiempo son cosas que por mis circunstancias no me parecen tan estúpidas. Es lo que pienso, lo que creo, lo que vivo. Por momentos me bloquea el vivir situaciones más del día a día que interesantes, pero planeo no dejarme callar por esto sino traerlas a colación, a ver qué sucede. Creo firmemente que de las vivencias que parecen más insignificantes se pueden extraer ideas realmente valiosas.

Disfruten del blog, o vomiten al leerlo.

En otras noticias informamos a nuestra amable audiencia que este chuzo ya tiene página en facebook, por si le quieren echar un ojito: https://www.facebook.com/RadioMiseria

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Y si fuera Julio...?

Hace unos días hice un experimento con un amigo, le pedí que describiera cómo sería yo si fuese un hombre. Podríamos estar de acuerdo o no con sus planteamientos, pero aquí las opiniones cuentan. He aquí lo que escribió. 

Cada día se marchita antes de que observe el sol, entre los muros de infinitos mundos. Estás sola, perdida entre la nada, mientras observo como se derriten las montañas. De uno en uno los años se acaban y aun no veo un rostro entre las ramas. De algo se debe morir, tal vez sea hoy, tal vez sea mañana, o entre botellas y piernas la próxima semana. La decisión es vana, reside entre los huesos de las que morirán buscando agradar a mi causa. Nadie es digno, ninguna vale una palabra, así pasen todas por mi cama; mañana en la mañana recogerán sus cosas y se marcharán.

He visto cómo se desmoronan castillos de la Alemania romano-germánica frente a mis pies y solo les he dado un par de patadas para dispersar los escombros por los roñosos basureros de sus almas. Ahora estoy solo, enfrentando la impunidad ante una flor más que se marchita entre mis garras, inmolada a la todopoderosa deidad que llevo entre el pecho y la espalda. Es un bocado que obsequia lágrimas entre el compulsivo dolor que nace en sus entrañas, se retuerce entre su sangre y no me durará hasta la cena sin desgarrar las sábanas. Cuando sea otro rostro gris que dice sentir amar, pero no tiene idea de lo que eso podrá significar, perderá el mérito y será igual a las demás, sin llenar el vacío que han creado los años y la infamia…

Tengo la soledad mezclada a partes iguales con el tedio, quiero querer y no puedo. No existe nadie, en ningún lugar, en ningún momento. Estoy en la puta punta de la montaña, solo, olvidado de la mano de Dios, perdido en el tiempo, pescando recuerdos en una laguna que se ha secado antes de la creación del mundo. Y no tengo de otra que esperar a que alguien suba hasta allí, alguien que tenga el coraje y la capacidad, que no sea la escoria de todos los días que no ve más allá de su miseria mental. Tengo la vana esperanza de que mientras más me hunda, más petróleo encontraré.

Siendo tan machista como feminista soy, tan cruel con las mujeres como lo soy con los hombres, observo al espejo y me doy cuenta de que no somos tan diferentes. Solo cambia un cromosoma, se sigue haciendo lo mismo y la historia sigue igual.

domingo, 13 de octubre de 2013

10 canciones que marcaron mi adolescencia.

Nada mejor que trabajar en las entregas del corte con algo de música. Y si, Grooveshark me hizo poner sentimental, entonces hoy les entrego muy especialmente una breve lista con diez canciones que marcaron mi adolescencia y parte de mi infancia de alguna u otra forma. Ojo, que como siempre el orden de los factores no altera el resultado. 

Aquí les va.

10. Maligno - Aterciopelados.



Amé, amo y amaré a esta mujer toda mi vida. Cuando era chiquita quería ser como ella, y no era la única. Esta canción era la que cantábamos mucho con Juliana en las tardes cuando ella se quedaba en mi apartamento de Bogotá. Años después la cantaríamos con cerveza en mano y con suficientes motivos (mejor conocidos como nuestros respectivos "peor es nada").

9. Crawling - Linkin Park.



Es chistoso porque conocí a esta banda por la revista Shock (cuando era buena) y no le puse demasiada atención; luego el hermano de una amiga mía, que estaba buenísimo por cierto, me presto el Hybrid Theory (el álbum en el que viene esta canción) y desde ese momento me encantó Linkin Park. Me sigue gustando, y me importa cinco que a casi nadie le guste. Rescato que de esa época fue de las pocas bandas que transformó su sonido y sobrevivió.

8. Bullet with Butterfly Wings – Smashing Pumpkins.



Cuando mi hermano quería "estar a solas" con su novia de turno, me deslizaba un billete debajo de la puerta de mi cuarto con una nota que decía algo como "¡váyase ya!". Yo muy diligente me iba para la casa de César, y no, no hacíamos el amort, escuchábamos Smashing Pumpkins toda la tarde con vino y cigarrillos, que era más interesante.

7. I Think I’m Paranoid – Garbage.



Por esta canción César y yo nos volvimos amigos. Íbamos subiendo para mi casa y tocamos el tema de la música, y resultó que a los dos nos gustaba Garbage. Estuvimos todo el camino hablando de esta canción y desde entonces nos volvimos inseparables.

6. The Memory Remains - Metallica.



Esta viene con anécdota bizarra. Mi abuela se había muerto hace poco, y la primera vez que vi este video Marianne Faithfull se me hizo muy parecida a ella, me daba miedo pero no dejaba de verlo. Es más, por bandas como Metallica soy adicta al rock, y no pienso rehabilitarme.

5. Al Lado del Camino – Fito Páez.



Había una chica en el conjunto con la que había peleado, y siempre le cantaba "no es bueno nunca hacerse de enemigos que no estén a la altura del conflicto, que piensan que hacen una guerra y se hacen pis encima como chicos, que rondan por siniestros ministerios haciendo la parodia del artista, que todo lo que brilla en este mundo tan solo les da caspa y les da envidia". Años después re descubrí esta canción gracias a Carlitos y nuestras noches en Chapinero.

4. Muevan Las Industrias – Los Prisioneros.


Cuando era chiquita me gustaba mucho el rock en español. Era fan número 1 de bandas como Soda Stereo, Héroes del Silencio, Los Prisioneros, etc. Siempre que mi hermano iba a mi casa sonaba esta música, pero por alguna extraña razón siempre que él ponía esta canción yo bailaba y brincaba como loca. Todavía lo hago.

3. Left Behind - Slipknot.



Los conocí cuando apenas tenía 11 años, y junto con Misfits, System of a Down y Pennywise me rayaron el coco... de una buena manera. Esta canción era la que siempre escuchaba cuando peleaba con mi papá, y era lo único que me calmaba.

2. Gimme tha Power - Molotov.



Hay dos personas que jamás me perdonarían no incluir en este playlist a Molotov, Jimena y Ángela. Joder, que esta banda influenció mucho aquella época de nuestras vidas. Y nos sirvió de inspiración para "hermosas" canciones dedicadas a nuestros profesores. Además, a pesar de que esta canción ya tiene sus años, su mensaje todavía es vigente en la actualidad, ¿o no?

1. R.U.M.B.A. - Odio a Botero.



Esta banda es muy mala, pero por lo mismo es muy buena. Esta canción data de las épocas en las que Norma, César y yo hacíamos muchas estupideces juntos y nos creíamos "malos". Risas editoriales.

Notas finales.

Sé que se me quedan muchas bandas y canciones afuera, pero frescos que este post da para segunda parte. Con sus aportes, claro está.

Ahora, ya que se divirtió con mi post, sírvase dejar a continuación sus comentarios y en ellos contarnos qué canciones influenciaron su adolescencia y por qué.